jueves, 27 de febrero de 2020

Reinterpretaciones necesarias

Estoy asistiendo a un taller sobre la Historia del Feminismo. Una hora para estudiar y abrir la mente.

En el último taller terminamos comentando una poesía de Silvia Ugidos sobre la reinterpretación del mito de Penélope. Quiero compartirla con vosotros.

Circe esgrime su argumento

Si regresas, Ulises,
encontrarás allí en Ítaca una mujer cobarde;
Penélope ojerosa
que afanosa y sin saberlo
le teje y le desteje una mortaja
al amor. Ellas pretende
aferrarse y aferrarse a lo eterno.
Si regresas,
hacia un destino más infame aún
que éste que yo te ofrezco
avanzas. Si vuelves a su encuentro.
Más enemigo del amor y de la vida
que mis venenos
es nuestro matrimonio, vil encierro.
Quédate, Ulises, sé un cerdo.

jueves, 20 de febrero de 2020

Por qué no estudiarán historia?

Mi investigación para la nueva novela de Magdalena Gómez Amores, 'La España Callada' me lleva a la franja histórica de 1926 a 1938.

Leo esta noticia en el eldiario.es y me he quedado sin palabras. ¿Cómo se puede ser tan mezquino?

No comprendo, no comprendo cómo algunos políticos no son capaces de estar a la altura del siglo XXI. Esos que nos quieren llevar de nuevo a la época de las 'cavernas', del miedo y del frentismo.

Lloro, lloro por los que han tenido que estar callados tanto tiempo, por los que se les borró de la historia, por los que no pudieron ver a sus familias para despedirse. Lloro y me indigno por tanto político patriotero.

Que los espíritus de los que han visto su nombre borrado se aparezcan en sueños a aquellos que han perdido su conciencia.

lunes, 17 de febrero de 2020

Mi ojo izquierdo

Mi ojo izquierdo se ha llenado de nubes, nubes bajas, niebla, niebla que me hace la imagen borrosa. Dicen que es una 'caratata', pero mi ojo derecho se resiste, desdobla su actividad para que yo pueda seguir con mi trabajo delante de esta pantalla.

domingo, 9 de febrero de 2020

Un siglo

El día 10 de febrero de 1920 nació mi padre en Mèze, un pueblecito marinero cerca de Montpellier (Francia).
Recuerdo como si fuera ahora mi visita a Ceuta, su ciudad adoptiva, de la que no quiso salir por muchas oportunidades que le dieron. Era su ochenta cumpleaños, después de pasar el estrecho con un buen levante y todavía aturdido por el movimiento de las olas, llegué a su casa. Él estaba sentado en su sillón favorito, como siempre, atento a las noticias que daban en la televisión. Mi madre a su lado. Él no se levantó, se dejó abrazar y besar. Pasé ese fin de semana sin salir de su casa...

Hoy quiero poner esta fotografía como recuerdo a su memoria.

No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo…
—Federico García Lorca