lunes, 27 de agosto de 2018

Un día lluvioso de agosto


Hoy se me antoja esta reflexión que acabo de re-leer de 'Olas de levante'. Es el diario que Carmen encontró en el petate de Carlos. 
Escucho las noticias, las conversaciones en la calle, con mis amistades. Parece que no hemos aprendido. Al final, parece que los humanos somos unos virus para este planeta. Creo recordar esta frase de la película Matrix.

Este mes, como cerrando un círculo que abrimos hace cuarenta años, visitamos Colliure y Baeza. En la última morada de don Antonio leí este párrafo y depositamos este libro en los pies de su tumba.
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1 de mayo de 1937

He dejado de escribir, no puedo seguir relatando los horrores del día a día. Pero hoy estoy algo más animado. Mañana salimos hacia el frente y nos han dejado el día libre. He paseado por la bella ciudad, pasaba por una de sus plazas cuando me sorprendió una multitud.

No sabía que ocurría, pero un joven me explicó que Antonio Machado iba a hablar a las juventudes socialistas.

Los aplausos llenaban la plaza. El poeta dejó su inseparable bastón y se levantó en la tribuna. Me quedé mirando su frente despejada, su sonrisa leve, su traje arrugado «su torpe aliño indumentario» pensé.

“Acaso el mejor consejo que puede darse a un joven es que lo sea realmente. Ya sé que a muchos parecerá superfluo este consejo. A mi juicio, no lo es. Porque siempre puede servir para contrarrestar el consejo contrario, implícito en una educación perversa: procura ser viejo lo antes posible”.

La voz del poeta se elevaba y extendía por los rincones de la plaza. Sonaron fuertes aplausos. Yo he meditado mucho este comienzo de su discurso, creo que la guerra nos envejece, lo hace de forma rápida y brutal. ¿Habrá envejecido Carmen? ¡Dios mío! Yo quiero envejecer con ella una vejez madura, esperanzada. No quiero, como dijo Antonio, pudrirme sin madurar.

“Y son esos mismos jóvenes sin juventud los que hoy, ya maduros, mejor diré, ya podridos, levantan, en la retaguardia de sus ejércitos mercenarios, los estandartes de la reacción, los mismos que decidieron, fría y cobardemente, vender a su patria y traicionar el porvenir de su pueblo”.